El asesino de Lili, mi hermana

“De hambre y de sed (narra una historia griega) muere un rey entre fuentes y jardines…” 

En sus últimos instantes de vida ¿habrá pensado en el sufrimiento que le causó a Lili? Qué irónica forma de morir, esto solo se podría dilucidar gracias a la maestría de Dios y a ese soberbio poder que ejerce sobre los humanos. El estrangulamiento, la asfixia y el ahogamiento tienen algo en común: la falta de aire. Quién se imaginaría que el asesino moriría así, ahogado en el mar, lugar que lo refugió durante más de treinta años. Su delito lo llevó a irse del país en el año de 1990, huyó desde la Ciudad de México hasta algún lugar lejano en donde nadie lo conociera o asociara con el oscuro crimen que había cometido. Cuáles fueron las motivaciones de un joven para matar a una mujer. Qué conduce a los hombres a matar a sus madres, hermanas, amigas, novias, esposas. Enfermedad mental; cultura misógina y machista; patriarcado; falta de educación; capitalismo, quizá sí, quizá no. Solo el ser más despiadado, el ser más sombrío y violento, el individuo fragmentado de alma y corazón podría cometer un crimen como ese.

Justicia es lo que gritan miles de mujeres en una marcha contra la violencia de género. Lo vamos a tirar, al patriarcado lo vamos a tirar, gritan miles de mujeres el día ocho de marzo en cualquier lugar de México, Argentina, Chile, España… las mujeres del mundo lo gritan. Grupos encapuchados golpean, rompen y queman monumentos, edificios, autos, desatan su furia contra esos asesinos, acosadores, agresores. La violencia contra el Estado solo es el resabio de la ira femenina contra los feminicidas, esos que nos arrebataron a Liliana, a Lesvy, a Rubí, a Marisela… (once mujeres más se acumulan diariamente). 11n. 11n. 11n…

¿El Estado realmente nos protegerá alguna vez? En las constituciones nominales como la nuestra aparece declarado el sustantivo mujer como poseedora de los mismos derechos que los hombres, sin embargo, la carta magna, solo es un cuento pseudoeducativo que promete preservar la vida y derechos de las mujeres. Parece claro ya que el Estado no protegerá a nadie a estas alturas. Confiar en las autoridades, en un gobierno hipócrita: ¡No! Lili fue víctima no solo de un hombre misógino, sino de todo un sistema cultural que nos ha educado para ser inmóviles, pero serviles. Inmóviles de mente y alma pero servidoras sexuales, de la familia y del hogar. Servidoras de la pseudofuerza. ¡Ya no más!

Rosmalia Alatriste

🫀

Lecturas recomendadas 

Rivera Garza, Cristina, El invencible verano de Liliana, México, Penguin Random House, 2021.

Borges, Jorge Luis, “El poema de los dones” en Poesía completa, México, Lumen, 2011.

Video recomendado

¿Qué sucedió con el feminicida de Liliana Rivera Garza?, La Libreta de Irma: https://www.youtube.com/watch?v=32XYz5-djX4

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